Monumento a las víctimas judías del Holocausto.
Viernes, 21 Noviembre 2008El mes pasado estuve en Berlín en el concierto de Leonard Cohen. No cabe ninguna duda de que este señor está en otro nivel de conciencia y sensibilidad. Salimos del concierto siendo mejores personas, o al menos, queriendo serlo.
Berlín es una ciudad perfecta para revisar a grandes clásicos y a su vez descubrir nuevos edificios y lugares que completan una ciudad en constante transformación. Como el monumento inaugurado en 2005 a los seis millones de judíos asesinados por los nazis, que aún no había podido visitar.
La obra fue realizada por el arquitecto americano Peter Eisenman. Siempre pienso lo difícil que debe ser para un artista enfrentarse a un proyecto de esta dimensión, sentarse un día a pensar frente a un folio en blanco.
El monumento simula un cementerio compuesto por 2.711 pilares de hormigón liso de color gris de forma rectangular que parecen tumbas alineadas. Se extiende en un gran terreno al aire libre de casi 20.000 m2. El espacio abierto permite a los visitantes caminar libremente entre los monolitos de cemento a cualquier hora del día.
Me parece muy buena la idea de Eisenman de concebir el monumento como una metáfora de la locura del régimen alemán, comparando la alineación casi perfecta de las tumbas con la forma ordenada del terrible genocidio nazi. Creo que es un acierto resaltar esa planificación metódica, aplicada, fría y consciente del Holocausto. Las lápidas sin nombres son otra forma estremecedora de recordar a las víctimas.
Las columnas de hormigón tienen distintas alturas, desde escasos centímetros a 4,7 metros, dependiendo de los desniveles del terreno. En las zonas más bajas, rodeado por las imponentes moles rectangulares que apenas te dejan ver el cielo, sientes una sensación inquietante y claustrofóbica. Comprendes parte del sufrimiento y el dolor de las víctimas. Pero también es conmovedor ver a los niños jugar y correr dentro de este laberinto gris con sus abrigos de colores. Entiendes que esta obra también es un lugar de esperanza. En cualquier caso, y sientas lo que sientas, lo importante es que estas iniciativas te remueven por dentro, te hacen pensar y reflexionar sobre los errores del pasado y sobre lo que podemos hacer cada uno de nosotros en el futuro.
Seguro que muchos de vosotros ya conocéis este monumento, pero para todos aquellos que no, pasead por todo el recinto y haced fotografías. Seguro que nos os deja indiferentes la experiencia. Como dice Leonard Cohen “let the light come in”.
Os paso también la web de Eisenman (www.eisenmanarchitects.com), con sus proyectos actuales como el estadio del Deportivo de la Coruña y la Ciudad de la Cultura de Galicia en Santiago de Compostela, excesivos y forzados en mi opinión. Fijaos en los diseños maravillosos de estas dos casas: House VI en Cornwall
(Connecticut) y House II en Hardwick (Vermont), de lo mejorcito que ha hecho, sin duda.
Fotos: Jorge Andrés




