“Que le den por culo a tus amigos
Pasa de ellos y ven conmigo
Tu trabajo me toca las pelotas
Conmigo ya tienes de sobra”
Pensarán ustedes que me he vuelto ya chotacabra del todo y que mi inevitable y desequilibrado destino está más cerca que nunca. Casi. Lo que les escribo ahí arriba es el comienzo del nuevo hit single del próximo hit álbum LP2 (Gramaciones Grabofónicas, 2010) de los grandiosos Punsetes. Los Punsetes, además de llamarse así en honor al genio de la divulgación científico-divergente, el genial Eduard Punset, son de lo más fresquito de la escena indie nacional. Banda madrileña, en 2006 nos sorprendieron a todos con LP (Gramaciones Grabofónicas, 2008), una opera prima de pop indie oscuro, guitarrero y rockero, que sacaba lo peor de nosotros en unas letras ácidas y altamente reconfortantes para el panorama musical del momento. El año pasado, Antonna, su guitarrista, se tiro a la piscina con En La Cama Con Antonna (Gramaciones Grabofónicas, 2009), un disco orgullo de crítica y público que se convirtió en una de las grandes sorpresas de la temporada pasada.
Explícitamente deliciosos
Los Punsetes sacan su nuevo largo LP2 (Gramaciones Grabofónicas, 2010) el 22 de febrero, pero como adelanto tenemos éste maravilloso Tus Amigos, una canción brutal en guitarra y letra, con un humor explicito y cargado de miserias y con un vídeo rodado para no resultar indiferentes y, de paso, mandar algún recadito (ojo al final del vídeo). A mí, personalmente, me encanta y no para de verlo y de escuchar la canción, y me parece que su humor es de un gusto exquisito, pues dejan mucho para ver, leer y pensar rascando en su aparente socarronería. No se queden ahí, en el fondo Los Punsetes diseccionan la bajeza humana como casi nadie. Son muy buenos. Esperamos el nuevo álbum como la paga de verano. Ariadna, su impasible cantante (se mueve menos que yo un domingo) tiene una pose de mala baba que es una delicia. Conocerlos es quererlos. Una maravilla.
Charlotte Gainsbourg, princesa del pop francés y con una codificación genética 100% musical (hija nada menos que de Serge Gainsbourg y de Jane Birkin) siempre ha sido una muchacha inquieta y activa en la escena francesa de la nueva bohemia. A mí nunca me había emocionado mucho su actividad musical y, en las películas, como que ni fu ni fa tampoco… eso sí, esa pintita de francesita inteligente, un poco enclenque, no demasiado guapa, pero profunda, nos daba verdadero morbo post-adolescente pseudo-maduro (un poco vergonzosillo echando la vista atrás). En mi época de Erasmus en Francia no había nada más allá que Charlotte Gainsbourg, Sophie Marceau, Juliette Binoche y, como nuevo valor, Audrey Tatou. Ahora me dan todas un poco de pereza (entiéndanme, desde la concepción divina que siempre me provocarán). Mis queridas lectoras, un consejo que es una realidad, los tíos nos banalizamos bastante con el paso de los años… compréndannos y no sean duras con nosotros. Lo normal de un hombre de poco más de treinta es la progresión: Samantha Fox, Sabrina Salerno, Maribel Verdú, Kim Bassinger, Winona Rider, Bridget Fonda, Uma Thurman, Scarlett Johanson, Laetitia Casta, Samantha Fox. El círculo se cierra e irremediablemente nos infantilizamos. Derecho tienen ustedes a golpearnos con sus finas ironías y sus exquisitas memorias.
La pobre Charlotte hace un par de años sufrió un accidente haciendo esquí acuático y tuvo que ser operada de una hemorragia cerebral masiva. Completamente recuperada, hace poco lanzó su nuevo disco IRM (Elektra, 2009), cuyo nombre son las siglas de Imagen de Resonancia Magnética, puesto que está inspirado en los momentos en los que estaba metida en el aparato de pruebas después de su accidente. Lejos de ser una inspiración negativa, dice que le pareció una experiencia positiva y que había musicalidad y universos desconocidos dentro de la máquina de resonancias. Yo reconozco que una vez me hicieron una y me quedé dormido ante la estupefacción del médico (si usted no las ha sufrido nunca, meten un ruido un poco desagradable). Pero yo es que me he llegado a dormir de pie, y no es broma.
Pop musique
Bueno, que la cosa es que IRM (Elektra, 2009) es un discazo completísimo y que ha contado con la colaboración (y autoría) nada más y nada menos que del genio Beck, que le ha dado el gran valor de composición que necesitaba la francesa. Firmando casi todos los temas, Beck hace que esta obra sea un compendio ecléctico de canciones muy bien estructuradas donde la integración de los arreglos con las voces es prácticamente perfecta. Letras sencillas, en francés e inglés y una creencia en la canción pop escueta, redonda. Un grandísimo disco que ha sido una de las sorpresas de los últimos meses. Canciones a destacar: Trick Pony, In The End, y el vídeo que les dejo, Heaven Can Wait, una delicia…
Charlotte Gainsbourg feat. Beck – Heaven Can Wait (2009)
Comentábamos hace poco que la década que dejamos ha significado la resurrección del folk como expresión musical popular. Muchos artistas modernos han rescatado las antiguas recetas de los 70, han reivindicado a bandas semiolvidadas de sonidos americanos y han elevado a los altares a leyendas como Emmylou Harris, Loretta Lynn, Joni Mitchell o a la mismísima Joan Baez. Entre los que han efectuado dicha resurrección, destaca Laura Veirs, una cantautora con pinta de empollona que se ha convertido en uno de los nuevos valores de la americana. A medio camino entre el country y el folk, esta chica de Colorado destaca como letrista, con unas canciones sencillas de romanticismo sosegado, acompañadas de una guitarra muy bien planteada.
El folk de las niñas buenas
Laura Veirs es uno de los referentes del nuevo folk americano, y ahora en 2010 (cómo suena esto de 2010, no me acostumbro a vivir en el futuro), saca disco muy bien producido por su noviete Tucker Martine. Este es su séptimo álbum, se llamaJuly Flame (Raven Marching Band Records, 2010) y es un buen conjunto de canciones desde el interior, que además cuenta con unos arreglos muy interesantes que complementan perfectamente la buena voz y la buena guitarra de esta folkie con clase. Apúntenlo dentro de los muy recomendables, un disco muy completo, que maravilla a la primera escucha. Les dejo con la canción que da nombre al disco y que es uno de los mejores temas (aunque yo me quedo con Summer Is The Champion, que es un puntazo).
Aviso a los lectores: aquel que no tenga sentido del humor, capacidad de crítica o sufra con cualquier cosa (hipersensibilidad social), que no siga leyendo, que no es plan de amargarles el rato. Aquel que haga caso omiso de esas indicaciones, que sepa que las opiniones son subjetivas y graciosas y que se queda todo ahí. Aquel que además de todo, lo lea y luego quiera asesinarme o hacer el troll en este blog, buena suerte. Yo he avisado.
Ahí va. Maravilla, maravilla… Como yo soy un tipo resentido y con un poquitín de veneno (una vez me mordí la lengua y estuve dos días hablando como Junior, el de Juan y Junior), siempre en algún post me desato y me desquito poniendo finos josefinos a aquellos que me dan más repelús en esto de la música… que son muchos, desgraciadamente.
Y antes de nada, les voy a decir cuáles son mis líneas maestras y principios insondables sobre los cuales se levanta mi arquitectura crítica, mi literatura del horror, mi esgrima del reproche… cuando me pongo, soy una bestia (Oh, yeah!). A mí me ponen malo los que van de una cosa y luego son otra, los pretenciosos, los que se venden al primer postor y los que ven la música como un negocio y no como un arte. Todos ellos arden en el fuego eterno de mi desprecio. Y que conste que me gusta la frivolidad y lo superficial, pero cuando se ve que es tal. Es decir, no me vendan un collar de plástico de todo a cien como obra de diseño por 50 euros, porque entonces les atacaré con toda mi saña. Es como las camisetas de Custo, que parecen muy feas y luego además ve usted la tienda que montan que es una horterada y ve usted el precio y entonces, aparte de el conflicto estético, a usted le empieza a dar mucha rabia y pone a parir a Custo. Simil perfecto.
Ahí va…
Lo peor de la década internacional
(sin ningún orden establecido)
Acero para barcos
U2. Lo siento por todos los fanáticos (muchos), pero no puedo con ellos. Bueno, de hecho no lo siento por los fanáticos, los fanáticos me dan igual. De hecho no me dan igual, me gusta que los fanáticos de U2 se exalten y me insulten para decirles con voz calmada: “No sean ustedes violentos”. Entonces se vuelven más gritones y yo me lo paso pipa, e incluso me pone un poco. U2 y su capitán planeta, Bono, son el rostro más duro de la industria, un ejemplo de cómo vivir de éxitos pasados (que nadie olvide que fueron grandísimos en los 80) y como exprimir la gallina de la música con tres discos para olvidar: el aburridísimo All That You Can’t Leave Behind (Interscope, 2000), el pútrido How To Dismantle An Atomic Bomb (Interscope, 2004) y la broma No Line On The Horizon (Interscope, 2009). U2 es a la música lo que Telepizza a la gastronomía: algo masivo, sin sabor, y que importa más la espera que lo que va usted a comer al final. Llenaran estadios y plazas enteras para que la generación perdida se fume un porro, mientras canta Where The Streets Have No Name sintiéndose parte de algo muy grande. Yo me escucho Trash, Trampoline and The Party Girl en la soledad de mi casa y me gusta, aunque no siento el marketing en mis carnes ni me siento parte de nada… ¡Dejadme ser de su generación! ¡Quiero sentirme ciudadano del Mundo!
Marcial y Gañán Gallagher
Oasis.“Somos la mejor banda del mundo”, eso decía Noel Gallagher después de sacar el magistral Definitely Maybe (Epic, 1994). Aparte de la pose de chulos y unos directos cuestionables, los hermanos pepino han conseguido no gustar a nadie después de 16 años haciendo el tonto. No han sacado ningún disco aceptable durante esta década y no han parado de dar palos de ciego y de decir que se separaban y que se reencontraban. El que tenga alguna duda de la nulidad creativa de estos hooligans de medio pelo, que se escuche cualquiera de sus últimas obras al azar. La peor imagen del pop inglés. Una lástima.
Guns n Rednecks
Guns’n’Roses y su Chinese Democracy (Geffen, 2008). Después de 17 años haciendo el panoli y metiéndose fiestas, al despreciable Axl Rose no se le ocurre otra cosa que hacer el paripé con este disco-broma que no es sino un compendio de quiero-y-no-puedos. Aquellos que esperábamos el disco como el siguiente advenimiento nos dimos cuenta que mejor haberse quedado en leyenda que destruir el nombre de una de las bandas más relevantes del siglo pasado. Si con Slash, al final, ya empezaba la cosa a ser patética (recordemos su guitarreo con Marta Sánchez), ahora Axl ha terminado por destruir su leyenda de un plumazo. Lejos queda November Rain. Mucha caca de la vaca para ti, Axl.
MTV KK
MTV (y por extensión la televisión musical): la que otrora fuera una televisión revolucionaria y llena de grandes momentos grabados en el disco duro de nuestras adolescentes memorias, se ha convertido en la fantochada más enorme que se puedan imaginar. Un montón de programas reality, de citas y de cotilleo dignos de toda una prole generacional americana de vástagos vigoréxicos sin cerebro y señoritas 50% silicona, 50% poliamida. Las ausencias neuronales llevadas a la máxima expresión victoriabeckhamista y cristianorronaldista. Video killed the radio star, Internet killed the MTV. Que muera pronto, por favor, o que le quiten lo de Music Television, que es de vergüenza. Si hablamos ya de MTV España, debemos luchar por la eutanasia involuntaria.
Pedidle a Papá Noel mis 42 discos
Miley Cyrus, Hannah Montana, High School Musical y The Jonas Brothers. Pobrecitos ellos, juguetes rotos que entraran ipso facto en un círculo de drogas, depresiones y problemas alimenticios. Los campeones de la música infantil y juvenil han demostrado que desde muy pequeños nos pueden vender mainstream para tenernos enganchaditos a los sonidos basura. Disney y las discográficas americanas se frotan las manos. Nosotros sufrimos una importación de basura sin fin. Una pena, sobre todo con la buena música y los buenos espectáculos que hay para niños. Yo a mis hijos e hijas les voy a enseñar a como ser así de aspiracionales, para que de mayores vayan a los programas de Tila Tequila de la MTV. Desde niños muy bien aleccionados en el consumo fácil, en las emociones de todo a cien y en el erróneo caminar del borrego mediático. Lo peor es que nos lo traen de Estados Unidos y lo compramos como la última bendición. Pero bueno, si papá y mamá escuchan lo que escuchan, normal que el niño salga tonto.
Carne latina
La explosión de la música latina, Miami y todo lo que representa eso… La factoría Estefan, el sonido latino-americano y todas las barbaridades que han salido en plan fast-pop. Se trata de convertir hormonas en chunda-chunda y destrozar la tradición folclórica iberoamericana. Y además, quedarse tan amplios y llevar con orgullo ese sonido por todo el mundo. Las nuevas Miami Sound Machine, Paulina Rubio, Shakira en su nueva etapa zorril y todos los subproductos generados en esas fábricas de horrores. Eso sin contar todos los españolitos que van allí a madurar como artistas (viva el dólar).
Napster: El principio del fin
La resistencia discográfica. Mal de muchos, epidemia. El cierre de Napster fue la primera batalla de una guerra que está perdida de antemano. Las discográficas desaparecen poco a poco, pero han estado diez años viviendo de rentas y cuentos. Copy Control, DMR y todo un sinfín de molestias para que el usuario legal se enfade. Diez años pagando pedanías es más que suficiente. Las horas están contadas y esto va a toda leche… viva el iPod, Spotify y todo lo que venga… Un dato: la venta de vinilos durante este año puede llegar a superar a la del CD…
Ya está con los suyos
Los buitres de Neverland. Desgraciadamente, la muerte de Michael Jackson, ha sacado lo peor de todo el sequito de familiares, amigos y demás fauna que pueblan el universo de El Rey del Pop. En vida no le quería casi nadie y ahora hasta el padre que le daba con la hebilla del cinturón en el lomo se apunta al reparto de todos sus oros. Miseria en estado puro, queda revival para rato (estrujen la gallina).
American Idol y los concursos de talento. Oportunidades para denostar a la música en general y al participante en particular. Cientos de horas de telebasura justificadas con pseudoartistas y jurados de famosos de medio pelo en horas bajas o en rehabilitación. Mucha niña paleta I-Wannabe-Mariah-Carey, mucho payaso 2.0 y vergüenza ajena para dar y regalar (riámonos del débil, que mola mucho).
Nominados
La vuelta a los escenarios de grupos sólo por la pasta. The Police, Sex Pistols y demás miserables que no saben cuando decir basta ni cuando dejar de llevárselo crudo. Mención especial a Brian May y a los bailarines sobre tumbas.
Lo peor de la década nacional
Operación Triunfo. Por demostrar que somos un país con una incultura musical alarmante y por hacer que todos los que veían Gran Hermano en secreto, salieran de sus cuevas con el pretexto de “oír música”. Patética exhibición de karaoke sin gracia, de voces sobremoduladas y de llorones de guión. El tiempo pone a cada uno en su myspace (Bustamante y compañía, que vayan buscando trabajo).
Karaoke Kaspa
Eurovisión. Lo que antiguamente era una graciosa competición musical de hermanamiento europeo, se ha convertido en un freak show ridículo. En España nos lo tomamos a la tremenda y un tipo llamado Chikilicuatre saca los colores y demuestra que “hecha la ley, hecha la trampa”. Una de las mejores críticas jamás realizada al patetismo patrio.
Toma chiki chiki
Los 40 Principales. Vergonzosa radiofórmula basada en el matrimonio con las discográficas y con quien daba de comer. Números uno basados en talonarios y todos los artistas apareciendo por el vil metal de manera deshonrosa (todos, que nadie se confunda). Ahora parece que las tornas han cambiado y papá está empezando a ponerse encima de mamá. Mención especial para la aberración de televisiones 40 TV y 40 Latino. Lo peor de todo es que van de los inventores del pop en España. Tristísimo.
Lacra musical
Disney mató a Fly Music. Por fin teníamos en TDT una televisión musical decente y van y la sustituyen por Hannah Montana. Moraleja: lo de las licencias de TDT y demás medios digitales es un circo digno de cualquier país subdesarrollado.
RIP
La SGAE: por querer vivir del pasado, comer de todas las tartas y por su afán recaudatorio general. Porque no caen bien a nadie y porque sus directivos demuestran falta de escrúpulos, falta de preparación y falta de marketing. Todo junto.
Iba a poner una imagen anti-SGAE pero tengo miedo a que me cierren el blog. Es comprensible, ¿no?
Lo que iba a hacer ahora, es seguir con algunas bandas nacionales que me caen especialmente mal, pero creo que es algo que merece mención aparte. Como regalo, aquí les dejo mi lista de los peores artistas musicales españoles. Antes de nada, les voy a explicar cuáles son los criterios de valoración, para que nadie me eche a los leones antes de tiempo.
Ser español o vivir casi siempre en España (Juanes, por mucha rabia que me de, no está en la lista).
Tiene que ser artista, músico o interprete (es decir, Ramoncín no vale) y tiene que estar en activo (no vale La Unión, por ejemplo).
Tiene que ser conocido o mainstream (no voy a irme al cantautor que vi el otro día en la sala Triángulo de Villaverde).
El criterio fundamental y necesario es ser un mediocre. Es decir, musicalmente detestable.
Sube puntos el “voy de algo que no soy” (Bisbal no está en la lista, pobrecito, porque va de Bisbal y no engaña a nadie).
Sube puntos el “me muevo por la pasta”, “esto es un negocio” y el “no tengo escrúpulos”.
Sube puntos el “vivo de éxitos pasados” (cuanto más cerquita de la SGAE, más arriba de la lista).
Me molesta su existencia y me da rabia verlos por la tele o escucharlos (esto es subjetivo, pero va unido a todo lo anterior).
Y he aquí mi famosa lista (de peor a mucho peor, para mantener el suspense)…
Chicos malos... ¡Uh! Qué malos...
10. Pereza. Nunca un grupo tuvo un nombre tan bien elegido. El súmmum de la pretensión y de la pose estudiada. Pereza juegan en una liga extraña, no sé con quién han empatado ni quiénes son sus padrinos, pero igual tocan con Ariel Rot, como hacen un dúo con Christina Rosenvinge o les conceden entrevistas de dos horas en Radio 3. Aparte de todo esto, su música es (muy) mediocre, su ritmo simple y sin gracia, su producción es completamente 40 Prinicipales y sus vídeos son el alarde del peor gusto que se pueda uno imaginar. De guitarras de primaria y poses ridículas, Leiva y su compañero demuestran en sus entrevistas que no se puede ser más pretencioso, cínico y wannabe. Sus poses de Rolling Stone y su estética pijopunk son sencillamente desagradables. El último intento se lo di con Aviones (Sony BMG, 2009) “el disco que siempre quisimos hacer”. Escuchando ese, no quiero escuchar el que nunca harían… Que se hagan un favor a ellos mismos y desaparezcan de la escena. Un tipo como Leiva, declarado fan de la música de los 60, del flamenco y de muchos grupos buenos, no puede dormir tranquilo sabiendo cómo se vende al showbusiness. Yo no podría estarlo, por muchos ceros que hubiera en mi número de cuenta.
Mierda de vida... me la robo un bruja...
9. Fito y los Fitipaldis. Si con Platero y Tú ya era aburrido, ahora Fito representa la poesía de parvulario unida al depresión pre-traumática, traumática y post-traumatica. Sin embargo cuando le entrevistan va de tipo entrañable, ignorante y cachondo. Ha hecho la misma canción doscientas veces y tiene ya siete discos, a cual peor. La gente no sólo le vitorea sino que guarda sus rimas como si fueran el catecismo, el pan nuestro de cada día. Fito demuestra que musicalmente, España está hundida y que culturalmente, somos bastante limitados, porque llenar el Palacio de Deportes de Madrid tres noches seguidas es un síntoma muy malo… pan y circo.
Papito caradura
8. Miguel Bosé. Reconozco que antes no estaba en mi lista, pero nunca me llegó a caer bien porque este tío siempre se ha creído superior y en todas las entrevistas tenía esa pose mezcla de madurez y seneridad que hace que mire a todos como si fueramos gilipollas. También me caía mal por ser el tío de Bimba Bosé (alguna culpa tendrá). Pero en definitiva, entró en la lista gracias a su disco Papito (Warner, 2007) es de lo peor que se ha hecho en este país a todos los niveles: marketing abrasivo, portada pretenciosa y reciclaje sin escrúpulos. Luego además, empezó a caerme muy mal cuando se fue a Cuba con su amiguito Juanes y comenzó a aparecer todos los días gratis en televisión y a ponerse a llorar cada vez que aparecía una cámara. Porque éste vive del cuento desde los años ochenta y no para, oigan, no para.
Soy guay
7. Alejandro Sanz. No es lo mismo. El que otrora debutará como Alejandro Magno ha dejado a un lado sus problemas de variaciones emotivas, adúlteras y/o volumétricas y ha despachado desde su refugio de Miami y desde su subvención canónica digital las mayores aberraciones discográficas de los últimos años. Su último disco y en especial, su último single con Alicia Keys, son un atentado contra el buen gusto. Miles de fans treintañeras siguen perdiendo las bragas por él, lo cual hace perder la esperanza en la supervivencia de la raza humana.
Encima con recochineo
6. El Canto del Loco (o ECDL, me encanta eso…). Porque han sido la peor influencia musical de toda la década. Porque un grupo para adolescentes con picores insulsos no puede ser tomado en serio ni ser “la revolución de la música española”. Porque he visto a gente de más de 30 escuchando sus discos en el coche como cuando con 12 años escuchábamos los de los Hombres G. Porque, sencillamente, no es de recibo que una música tan patética se pueda convertir en fenómeno nacional. Porque han estrujado la gallina sobrepasando el límite de toda moral. Porque, además de todo eso, su limitado y carismático líder Dani Martín se cree artista multidisciplinar y tenemos que aguantarle a todas horas con esa pose de profundo haciendo series, películas y hasta saliendo con Patricia Conde. Y no me quiero meter en lo personal, pero lo voy a hacer…
ALEGATO
Queridos jovenes treintañeros patrios, generación Espinete, hijos del babyboom y amantes de las hipótecas. Está bien que hayan arruinado sus vidas viviendo hasta los 33 en casa de sus padres. Está bien que hayan malvivido durante 9 años matriculados en Filología Inglesa porque había que tener una carrera. Está bien que en la empresa donde les enchufó su tío como mileuristas administrativos sólo utilicen sus conocimientos de Word y que los 9 años de Filología sólo le hayan servido para conocer a su pareja, a la que tiene usted mucho cariño. Está bien que después de 8 años de noviazgo se casen con mucho cariño, se vayan de casa de sus padres y se metan en el piso en Atomarporculolandia a 35 minutos del centro de 400.000 euros que malpagan a 40 años con el 75% de ambos mileurismos. Está bien que las vacaciones sean mitad donde los suegros, mitad donde los papás y que lleven ahorrando cinco años para poder ir a Vietnam, como si en Vietnam estuviera la fuente de la felicidad. Está bien que hayan echado su vida a la basura. Pero, lo que no voy a consentir es que cuando están ustedes con cuatro copas (tres de ellas de botellón en su pisito de 400.000 euros, que la cosa no da para más), les pongan la canción de “La Madre de José Me Está Volviendo Loco” y la canten ustedes como si se acabara el mundo y como si fueran estrellas del rock. Si eso es su válvula de escape, les deseo que cuando estén volviendo a su hogar de Atomarporculolandia en su Seat León del 2001 les paré la Guardia Civil con El Canto del Loco a todo trapo, le hagan a usted el control de alcoholemia, se ponga gallito, le pillen los de Callejeros de Cuatro en actitud violenta y le metan tres días en la cárcel. Allí en la cárcel, es donde deseo que conozca a un moldavo de dos metros cariñoso, maniático y testarudo que haga de su virginal esfínter su válvula de escape particular. A la mañana siguiente, mientras piensa en lo que ha pasado y el fornido moldavo le abrace sudoroso espero que en su cabeza suene: “todas las mañanas me despierten besos”.
Sí, eso es lo que de verdad le deseo para que madure y recapacite, que ya va siendo hora.
Perdonen por el alegato, pero me he quedado más relajado que el moldavo.
5. Rosana. ¿Necesito explicarme? Por muchos motivos. Porque es una pesada en todos los sentidos de la palabra. Por su buenrollismo profident que no convence ni a un niño de tres años. Por tener canciones chirriantes y repetitivas hasta el hartazgo. Por la cara pintada con el símbolo de la paz, que ya le vale…
Yo antes de ver esto era pacifista
Que rabía dan con y sin Amaia Montero
4. La Oreja de Van Gogh (o LOVG, me sigue encantando esto de las siglas…). Porque creía que la culpa era de Amaia Montero, la cantante beoda que cada día se parece más a Massiel. Pero no, la culpa no era suya, era de tipo ese de barbas y su amiguito el de la guitarrita, que tienen el mismo talento como letristas que Bob Esponja como físico cuántico. Porque de escribir poesías en las carpetas de sus amigas para impresionarlas en el insti, a escribir canciones de verdad, hay un trecho. Porque se sirve de que la edad musical de este país es de unos 5 años para impresionar y emocionar a gente acomplejada. Porque la canción de 11 de Marzo Jueves da mucha rabia, por mediocre, por oportunista y por todo lo malo que se pueda decir de ella. Porque no se puede tener más rostro ni ser más pretencioso.
Macarra de mentira
3. Melendi. A este personajillo le vi por primera vez en un pueblo de Toledo haciendo un playback para los 40. Entonces me pareció patético y ahora también, porque representa la infantilidad de la música en todos los sentidos. Porque sus letras son bobas y torpes. Porque hace una apología errónea de las drogas y del chico malo. Porque también representa a la generación de incultos musicales. Porque la montó en un avión en plan “Soy Melendi y tengo manías de rock’n’roll star”. Porque aprovecha cualquier ocasión para poner el cazo y porque cree haber inventado la rumba y su música no merece ni ser nombrada así.
Hippie, hippie, yei
2. Pau Donés (Jarabe de Palo). Porque vive de La Flaca desde los 90. Porque sus éxitos son monopalabra (grita, bonito, depende, olé, etc) y monoacorde. Porque es un pesado. Porque va de hippie antisistema y nadie se lo cree. Porque llamó ladrón a un fan que le dijo que iba a todos sus conciertos, pero que pirateaba sus discos. Porque su discurso cambia con los días y en las entrevistas demuestra la misma inteligencia y empatía que un muñeco de cera.
1. Carlos Goñi. De lejos, el tipo más cargante y pesado de la escena nacional. Se podría haber retirado con Revolver, pero no, decidió darnos más de su rock romántico de la hoguera en la playa. Señor Goñi, deje ya esa pose de depre y de chico malo, pero gordito que intenta echar un casquete en una convención de scouts alrededor de la guitarra. No es usted el Johnny Cash español y ya no cuela el look “soy un forajido haciendo auto-stop, oh nena, hazme sentir que tengo un corazón en el pecho”. Que es usted de Madrid, y no de Arkansas.
And the oscar goes to... Carlooooos
Y en fin, aunque nominados solamente, no dejo de olvidarme de los inefables Macaco, Bebe Rebolledo, El Sueño de Morfeo, Celtas Cortos, La Quinta Estación, Sole de Presuntos Implicados, Pignoise, el infumable Teo Carralda y demás maravillas que da la fauna del mainstream español, que, dicho sea de paso y con conocimiento de causa, está a un nivel muy lamentable.
Por favor, que nadie se tome este post en modo talibán. Esta hecho para que los modernitos nos riamos. Todo es una broma desde el cariño y desde el buen gusto musical. Todo menos lo del moldavo, eso sí que es en serio…
Terminamos ya el repaso a esta maravillosa década con este último año. En lo ocurrido en el mundo mundial, poquita cosa. La crisis ya es una palabra con mayúsculas y los catarros pasan a llamarse gripe A. La noticia del año es musical, ya que el rey del pop, Michael Jackson, se despide de este mundo de la misma forma en la que vivió, en extrañas circunstancias.
Bye
En la música internacional, es un año magnífico, quizás el más esperanzador de todos. Conviven grupos eternos con nuevas propuestas. Las leyendas vivas publican obras maravillosas, Sonic Youth vuelven a primera plana conThe Eternal (Matador, 2008), Dinosaur Jr. firman un grandísimo Farm(Jagjaguwar, 2009), que demuestra que el rock alternativo no ha muerto todavía y Yo La Tengo, los reyes de Hoboken, nos regalan una nueva maravilla llamada Popular Songs (Matador, 2009) que no puede tener un título más bonito y explicito. Para terminar el año con repoker de históricos, Flaming Lips dan (otra vez) en la tecla correcta con Embryonic (Warner, 2009) y Pet Shop Boys no se cansan de hacer bailar al respetable con Yes (Parlophone, 2009). Brooklyn está de moda, se convierte en el centro de la música moderna y salen grupos como churros que demuestran un estado de gracia y una originalidad tremendos. A principios de año nos frotamos los ojos con Animal Collective. Avey Tare (David Portner), Panda Bear (Noah Lennox) y Geologist (Brian Weitz) nos dan motivos para creer con Merriweather Post Pavillion (Domino, 2009), y hacen accesible toda la óptica de la música melódica experimental fusionando pop y electrónica en un alarde de modernismo, buen gusto y creatividad.
La gran animalada de la decada
Animal Collective suenan a todo y no suenan a nada, a Beach Boys, a Flaming Lips, a años 60, a música del futuro… Sonido propio, genuino y un disco que nace para ser leyenda. Animal Collective firman el que es, sin duda ninguna, el mejor disco publicado en este siglo. Como siempre en las grandes obras, se abre el debate. En el caso de Animal Collective todos los modernos snobs musicales debemos posicionarnos. Los hay a los que nos gustan de verdad (y machacamos a nuestros vecinos y amigos con el disco a todas horas), los hay a los que les gusta porque le gusta a rockdelux(aunque no hayan escuchado el disco completo), los hay a los que no les gusta porque le gusta a rockdelux(aunque escuchen el disco a escondidas) y los hay a los que no les gusta y punto. Tonterías aparte, Animal Collective son la mejor banda del momento.
Metric con su frontwoman Emily Haines nos dan la canción pop del año dentro de su disco Fantasies (Last Gang, 2009) y, siguiendo en Nueva York, llegan la opera prima shoegaze de The Pains Of Being Pure At Heart (Slumberland, 2009) y el genial Veckatimest (Warp, 2009) de los forajidos de Grizzly Bear. Antony nos demuestra que es un artista atemporal con un conciertazo en Madrid presentando su genial disco The Crying Light (Secretly Canadian, 2009), un tratado de pop vocal elevado. Siguiendo en el mismo lado del charco, The Decemberists nos alegran la mañana con The Hazards Of Love (Capitol Records, 2009) y Dirty Projectors rompen finalmente con todo con Bitte Orca (Domino, 2009). En el apartado rockero con un poco de gusto retro, los californianos Silversun Pickups me emocionan con Swoon (Dangerbird, 2009).
The xx: los niños de moda
En Europa, la escena se centra fundamentalmente en Londres, donde un montón de jóvenes talentos entierran definitivamente los clichés del britpop y del clubbing. La Roux, una chica un poco esperpéntica que prometía ser el bluff del año, sorprende a todos con un ochentero discazo homónimo llamado La Roux (Interscope, 2009). Las operas primas fluyen: Little Boots con Hands (Warner, 2009) y Micachu & The Shapes conJewellery(Rough Trade, 2009) también se nominan para el trono de la electrónica pop londinense. Sin embargo, los que se convierten en reyes de Inglaterra, sin comerlo ni beberlo, son unos críos con pinta de tímidos llamados The xx, que nos cuelan un perfecto manual de pop minimal. xx (Young Turks, 2009) nos deja con ganas de más y hace que recuperemos los discos de The Feelies y de Young Marble Giants del trastero. Arctic Monkeys nos vuelven a deleitar con un nuevo disco, Humbug(Domino, 2009), que los coloca definitivamente en la primera fila de la escena británica. Desde los países escandinavos nos llega la electrónica frívola de alto estándar de Röyksopp con Junior(Caroline, 2009) y el discazo oscuro de Karin Dreijer Andersson (la mitad de The Knife) que firmando como Fever Ray (Mute, 2009) nos deja a todos inquietos y apabullados.
Za! Algo fresco en el horizonte
En España el año se nos queda un poco cortito. Está visto que en la escena vamos a remolque y que, si descartamos a los consagrados, lo nuevo es lo que era nuevo en otros sitios hace unos años. La escena pop está un poco de capa caída y se salva con Joan Miquel Oliver (de Antònia Font) y su Bombón Mallorquín (Discmedi, 2009), con Love Of Lesbian y su megahit Club de Fans de John Boy, y con los barceloneses Cola Jet Set, que se hacen mayores saliendo de Subterfuge con Guitarras y Tambores (Elefant, 2009). Todo el mundo habla bien del disco de Ana Fernández-Villaverde, La Bien Querida. Romancero (Elefant, 2009) se convierte en la obra de pop indie del año. Yo sin embargo me quedo con otro disco, el de Elle Belga, llamado 1971 (Acuarela, 2009), donde Josele García (antiguo Manta Ray), demuestra una sincronía perfecta con su pareja, Fany Álvarez y firman diez perlas pop de esas que nunca se olvidan. Un disco casi perfecto, completamente inesperado y que demuestra el salto de calidad tan grande que ha dado el pop español en la última época. Chapeau.
Elle Belga, la sorpresa del pop español
Manos de Topo dan su segundo punch con El Primero Era Mejor (Strange Ones, 2009), que si bien acierta con el título, sigue demostrando que son una banda a seguir. Dentro del panorama, que es un poco desolador, destacan la vuelta en EP de dos clásicos. Los Planetas enseñan sus cartas a finales de año con Cuatro Palos (Octubre, 2009), un homenaje a la música flamenca y a Manolo Caracol y La Casa Azul con La Nueva Yma Sumac (lo que nos dejó la revolución) (Elefant, 2009). Lo bueno llega en cuentagotas. Dos nuevas propuestas arriesgadas nos quitan el mal sabor de boca: Za! con Macumba o Muerte (Acuarela, 2009), que es lo más fresco que se ha oído por aquí en años y Extraperlo con Desayuno Continental (Mushroom Pillow, 2009), unos tipos que me recuerdan inevitablemente a Germán Coppini (Golpes Bajos). La escena se tiñe de un negro melancólico: la muerte de Antonio Vega significa el fin de una época y nos deja un poquito huérfanos a todos.
El año 2008 estará siempre recordado por dos palabras: crisis y esperanza. Crisis porque el mundo por fin es consciente de que ha vivido a lo loco, a lo loco, como Panchito, y eso al final pues no es bueno. Así que de deudas hasta la bandera, el mundo se recoge en una época oscura y los dueños de occidente ponen todas sus esperanzas en un tal Barack Obama, que se convierte en el primer negro en la Casa Blanca. Algo está cambiando, y no sólo por Obama, sino porque la selección española de fútbol gana la Eurocopa, eliminando en cuartos a Italia por penaltis. Vivir para ver.
En la música 2008 sigue siendo un buen año, antesala del gran 2009 que dejamos ahora. En Nueva York se empeñan en hacernos bailar, primero con Hercules & Love Affair (DFA, 2008), con participación incluida de Antony Hegarty; y luego con Vampire Weekend y sus ritmos africanos que someten a toda la modernidad. En Brooklyn ya ha comenzado la revolución. Animal Collective la montan (en el buen sentido) en todos los conciertos y sacan un espectacular y profético EP llamado Water Curses (Domino, 2008). TV On The Radio lanzan Dear Science (4AD, 2008) con el que alimentan su leyenda y unos chavales salidos de la nada llamados MGMT demuestran que se puede ser petardo, cool, modernete y además hacer musicote. Su mezcla de pop electrónico y música de baile, Oracular Spectacular (Sony Music, 2008), es de esos pocos discos en el que todo es un hype. Desde Brooklyn también llegan Gang Gang Dance, que rompen el molde de la música progresiva con Saint Dymphna (The Social Registry, 2008) y los enigmáticos High Places nos elevan con su homónimo High Places (Thrill Jockey, 2008), su primer y único largo, que se convierte en referencia del pop experimental independiente.
MGMT, el apocalipsis va a llegar
La escena rock americana sigue con el segundo disco de Raconteurs, el maravilloso Consolers Of The Lonely (Warner, 2008), y desde Seattle nos llegan dos perlas, dos grupos de rock profundo con discos homónimos llamados Grand Archives (Sub Pop, 2008) y el casi country Fleet Foxes (Sub Pop, 2008). Para seguir con esta discográfica, aparecen No Age, unos californianos muy raros con un disco también raro, pero precioso, llamado Nouns (Sub Pop, 2008). En el Olimpo del post-punk, Zeus Black Francis firma SVN Fingers (Cooking Vinyl, 2008) y se ríe de todos. Death Cab For Cutie nos regalan el LP Narrow Stairs (WEA, 2008) que no baja el listón de sus anteriores y para alegría de todos, los geniales Gnarls Barkley nos firman su segundo largo, The Odd Couple (Warner, 2008). Maestros del ritmo, señores del R&B y dioses de la música negra, consiguen dar sentido a mi vida una vez más y se cargan mis complejos en la pista de baile (Oh yeah!).
Duffy, la nueva reina
Desde Reino Unido, la gran noticia es la vuelta de los reyes del trip-hop. Portishead regresan con Third (Island, 2008) después de más de diez años y vuelven a emocionarnos y a envolvernos con esa atmosfera de post-modernismo electrónico. Elbow se marcan un discazo de rock de Manchester llamado The Seldom Seen Kid (Polydor, 2008) y una maravilla viene de Oxford y no es Radiohead, se llaman Foals y hacen un rock primario post-punk que es una auténtica locura. Su disco Antidotes (Sub Pop, 2008) bebe de ritmos africanos, americanos, ingleses y todo lo que se puedan ustedes imaginar. El niño prodigio de Arctic Monkeys, Alex Turner, se junta con otro fan de los 60, Miles Kane, y forman The Last Shadow Puppets. Su disco The Age Of The Understatement (Domino, 2008) es un portento de música pop retro. Huyendo de todo lo-fi, quizás es el disco mejor producido y con mejores arreglos del año. Maravilloso. Ladytron desde Liverpool firman el gran Velocifero (Cobraside, 2008) y un dúo petardo llamado The Ting Tings muestran cómo hacer un disco desde casi la nada (qué efímera es la vida pop).
Después de las sendas de la perdida Amy Winehouse y compañía, aparecen como setas nuevas intérpretes con categoría: Janelle Monae, Lykke Li, Robyn, pero la que se lleva la palma es la galesa Duffy con su tratado de neo-soul Rockferry(Polydor, 2008). De Australia, dos grandes noticias, el disco nuevo de Nick Cave & The Bad Seeds, Dig!!! Lazarus! Dig!!! (Mute Records, 2008) y el desembarco internacional de una banda frívola de dance indie llamada Cut Copy que con su In Ghost Colours (Modular Records, 2008) conquistan todas las discotecas de ultramar.
Lourdes: la nueva musa gafapastil
En España, la cosa se queda un poco más huérfana en este año, pero se ven bastantes y buenos hypes. Vetusta Morla sorprende con su primer disco, Un Día En El Mundo (Pequeño Salto Mortal, 2008), con quizás la peor portada que jamás haya existido. Lori Meyers se asientan en zona Champions con Cronolánea (Universal, 2008) y meten un exitazo más a su lista. Russian Red se convierte en la niña de moda con su opera prima I Love Your Glasses (Eureka, 2008), pero a mí me sigue picando y me sigo rascando porque a pesar de que su música y su voz están por encima de la norma, sus letras en inglés son un poco I Am Muzzy (por favor, que ningún radical me persiga y me mate, que me encanta esta señorita).
Sr. Chinarro vuelve a dar otra lección de cantautor de lujo y nos presenta un completísimo Ronroneando (Mushroom Pillow, 2008), demostrando que vive en un estado de inspiración continua. Joe Crepúsculo, un barcelonés introvertido y un poco friki, se autoedita dos discazos de pop óscuro que suenan brillantes: Escuela de Zebras (Producciones doradas, 2009) y Supercrepus (Producciones doradas, 2009). La Rockdelux con más o menos razón se ocupará de elevarlo por encima del bien y del mal. El pop catalán está de enhorabuena con Manel y Els Millors Professors Europeus (Discmedi, 2008), un soplo de aire fresco, un sorpresón muy agradable y unos temas que traspasan todas las fronteras idiomáticas.
Bueno, lo primero de todo, Feliz Año a todos. 2010 se presenta muy, pero que muy bien. Ya casi he acabado mi repaso a la década y ya sólo quedan 2008 y el año que acabamos de cerrar.
En 2007 el mundo está igual que en toda la década. Sigue el lío en el eje del mal, tropas que van y que vienen, israelíes y palestinos después de unos tiempos de esperanza vuelven al peor imposible y en Irlanda del Norte parece que llega la paz. Steve Jobs, el todopoderoso señor de Apple y guardián del iPod se lanza a decir que los sistemas anticopia son inútiles y dañan al usuario. Coincide esto con el lanzamiento de su nuevo aparatito que revoluciona el sistema… el iPhone. Lo que dice este señor no es nuevo, es precisamente lo que llevamos diciendo todos durante años, pero en su caso es palabra de Dios, y las discográficas empiezan a hacerse preguntas, excepto aquí, en este país, que la única pregunta es ¿Cómo seguimos viviendo del cuento? El año termina en Estados Unidos con un índice de morosos bastante alto en el pago de hipotecas, y empieza a oírse una palabra más en serio… crisis.
El padre de la nueva era
Los años acabados en siete normalmente han sido maravillosos en cuanto a música se refiere. Después de un buen 2006, 2007 se presentó como una digna continuación, con grandes reapariciones y muy buenas canciones. Recordamos 2007 como un año movidito en la pista de baile, las dos reinas del cachondeo son MIA, que ya es menos sorprendente, menos radical, pero mejora con su segundo largo, Kala(Interscope, 2007) y la reina Róisín Murphy, que vuelve a poner a todos con los tweeters para arriba con el bestial Overpowered(EMI, 2007). El friki (desde el cariño) James Murphy nos recarga las pilas con LCD Soundsystem y con dos superdiscos, por un lado el flipante Sound Of Silver (DFA, 2007) y por otro lado el experimento para runners llamado 45:33 (DFA, 2007). Dos bandas europeas que habían nacido escuchando a Daft Punk y a Richie Hawtin nos ponen a bailar sin parar en todos los festivales, los franceses Justice con † (cross)(Vice, 2007) y los ingleses de Simian Mobile Disco con Attack Decay Sustain Release (Interscope, 2007). Yo me quedo con tres obras de electrónica de salón: el increíble Untrue (Hypedub, 2007) del rey del dubstep, Burial; la perla de orfebrería fina creada por Caribou, el impresionante y melódico Andorra (Domino, 2007) y un disco sorprendente: Mark E. Smith (de The Fall) y Andi Toma (Mouse On Mars) forman Von Südenfend y firman Tromatic Reflexxions (Domino, 2007), algo así como electrónica pop eterna.
The Good, The Bad & The Queen: tesoros de las cenizas del britpop
Desde las islas nos llega poca cosa, todo hay que decirlo. La reina es Amy Winehouse, que está hasta en la sopa, aparecen nuevas chicas como Kate Nash y su Made Of Bricks(Polydor, 2007) y Arctic Monkeys sacan un segundo disco muy bueno llamado Favourite Worst Nightmare (Domino, 2007) y aparecen unos chicos ultramodernos de Londres llamados Klaxons, que nos dejan con la boca abierta con Myths Of The Near Future (Rinse, 2007). En la experimental, un tipo de Northampton, James Chapman, saca una barbaridad de electrónica indie con su monogrupo Maps llamada We Can Create (Mute Records, 2007). Damon Albarn, mientras tanto, nos vuelve a demostrar que es un genio con la banda y disco homónimo The Good, The Bad & The Queen (Parlophone, 2007), una especie de manifiesto de madurez junto con Paul Simonon (de The Clash). Britpop desintoxicado y mirando el sol con pesimismo. Una verdadera belleza.
Nueva York comienza a ser el reino de la música, y Brooklyn su palacio. Noah Lennox, también conocido como Panda Bear, saca su disco homenaje a su padre fallecido Person Pitch (Paw Tracks, 2007), y como parte de Animal Collective participa en el majestuoso Strawberry Jam (Domino, 2007), una burrada de LP de nueva música que nos seduce a todos, pero que aún no se muestra del todo accesible. Preludio del bombazo que ya estaban gestando. Un grupo nuevo de Brooklyn, llamado Yeasayer sacan el completísimo tratado de rock hippie alternativo All Hour Cymbals (EMI, 2007). Desde Nueva York también, dos derechazos: The National nos sacuden con Boxer(Beggars Banquet, 2007) y el supergrupo Battles nos deja KO con Mirrored (Warp, 2007), una obra de arte del rock progresivo moderno o como ustedes buenamente pretendan clasificar.
La vuelta a casa de PJ
En el folkie way of life, destacamos a Iron & Wine, con su delicioso The Shepherd’s Dog (Sub Pop, 2007) y el segundo LP del niño prodigio Zach Condon y su proyecto Beirut. The Flying Club Cup(Ba Da Bing, 2007) es un disco de esos que rompen todas las fronteras y que se quedan en el oído para siempre. En el otro lado del charco, una chica mala vuelve a su casa de un pueblo de Inglaterra para reencontrarse con su piano y sus raíces, es PJ Harvey y firma el espectacular White Chalk (Control Group / TCG, 2007), un álbum tan inquietante como bello de principio a fin y que demuestra dos cosas: que Polly Jean es una artista de los pies a la cabeza y que se puede ser folkie y europea. Un discazo.
Algunos pesos pesados salen de sus cuevas para darnos obras de arte. Nick Cave destroza los tímpanos de medio mundo con su proyecto Grinderman (Anti, 2007) y Dinosaur Jr. vuelven a las alturas con Beyond (Fat Possum, 2007). Los canadienses de oro, Arcade Fire, nos deleitan con un más que digno Neon Bible (Merge, 2007) y Radiohead vuelven a liarla. Sacan su disco en Internet y piden por él lo que cada uno quiera pagar. Sacan una edición de vinilos y CDs de coleccionista que es una locura y su ya legendario In Rainbows (ATO, 2007) se convierte en uno de los discos con más ingresos del año. Otra manera de hacer las cosas es posible. Dicho sea de paso, su LP es otra obra maestra de himnos de música moderna, 15 Step, Bodysnatchers o Reckoner son canciones ya grabadas en oro.
Sus modernas majestades
El espacio y el tiempo
Por aquí, mucho y muy bueno. El panorama nacional se sale literalmente en 2007 y Barcelona sigue ocupando el trono de la modernidad. Los Planetas sacan uno de los mejores discos de la historia de la música española, La Leyenda Del Espacio(Sony Music, 2007), un homenaje a Camarón y suLeyenda Del Tiempo (Polygram, 1979). Los granadinos se sitúan a la misma altura del mito sin dudas y sin ningún complejo: fusionan todas sus fuentes sin reparos y demuestran por qué son el mejor grupo de este país. Nuevos valores saltan a escena. Manos De Topo nos enganchan con su pop romántico y llorón en Ortopedias Bonitas (Strange Ones, 2007) y un colgado de la electrónica de ritmos caribeños llamado El Guincho sorprende a todos con Alegranza (Discoteca Océano / Mistletone / Young Turks, 2007). La bohemia más canalla está de enhorabuena, Nacho Vegas se junta con la adorable Christina Rosenvinge para firmar Verano Fatal (Limbo Starr, 2007), que daría nombre al temazo del año. Héroes Del Silencio se reúnen para una multitudinaria gira que nos deja ni fu ni fa.
Nacho y Christina, fumando un cigarrillo a medias
El panorama pop se anima con La Revolución Sexual (Elefant, 2007) de La Casa Azul, el disco más completo firmado por Guille Milkyway y el discazo de Hidrogenesse, Animalitos (Austrohungaro, 2007) que confirma la calidad del grupo y nos hace demandar un sillón de la RAE para Genis Segarra. Un Genis en estado de gracia que además estrena largo con Astrud, Tú No Existes (Sinnamon, 2007), uno de los mejores discos del año, que fue literalmente pisoteado por la crítica. Love Of Lesbian nos cuentan Cuentos Chinos Para Niños Del Japón (Naïve, 2007) y Facto Delafé Y Las Flores Azules nos deleitan con La Luz De La Mañana (Music Bus, 2007). Algo está cambiando y grupos como los gallegos Triángulo De Amor Bizarro, rompen clichés de banda nacional con TAB (Mushroom Pillow, 2007).
Según empieza 2006, nos empiezan a prohibir fumar a todos, así que yo como buen español, nacional y obediente, dejo de fumar. Luego empiezan a detener a un montón de señores que estaban tomando el sol en Marbella y que, pobrecitos, no hacían nada malo. Y nos empiezan a cobrar una cosa en todas partes que se llama Canon Digital y que lo imponen unos señores a los que nos enfrentamos, que son de la SGAE y que, pobrecitos, tampoco hacían nada malo. En el Mundial de Fútbol volvemos a ir de chulos por la vida y perdemos la cabeza contra la Francia de Zidane, quien a su vez pierde la cabeza contra Italia en una de las despedidas más grandes jamás vistas de un ídolo de masas.
R.E.S.P.E.C.T.
En el apartado musical 2006 es una buena añada, con discos mayúsculos y grandes conciertos. En primer lugar vuelven las vacas sagradas con tres pedazo de álbumes, Tom Waits con su tremendo conjunto de rarezas Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (Anti, 2006), el maravilloso Modern Times (Columbia, 2006) de Bob Dylan y la irrupción en solitario del grandísimo Jarvis Cocker con Jarvis(Rough Trade, 2006). Destacan dos obras de rap fuera de la norma, Game Theory (Def Jam, 2006) de The Roots y un disco asombroso de Hip-Hop experimental,For Hero: For Fool (Astralwerks, 2006) de unos benditos colgados llamados Subtle.
Neil Hannon, música divina
Desde el Reino Unido nos llegan dos nuevas noticias con mucha marcha, por un lado, el aclamado (y cualitativo) debut de Arctic Monkeys, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (Domino, 2006) y la también aparición de Art Brut, unos gamberros que firman con clase Bang Bang Rock & Roll(Fierce Panda, 2006). The Divine Comedy da su (hasta ahora) última lección de estilo con el impresionante Victory For The Comic Muse (Parlophone, 2006). Desde los países nórdicos nos llegan dos rarezas que nos llenan de esperanza: los suecos The Knife (el germen de Fever Ray) con Silent Shout (Rabid, 2006) y los noruegos Serena-Maneesh, una estrella fugaz que nos deja a todos con ganas de más.
Pero si algo ocurre en 2006, es que las mujeres toman las riendas Muchas y buenas artistas sacan grandes trabajos. En la fusión popera urbana, la estrellita londinense de MySpace Lily Allen lanza (por fin) su Alright, Still(EMI, 2006). Desde el retro Brighton y el sonido más soul, destacan The Pipettes con We Are The Pipettes (Memphis Industries, 2006) y, siguiendo en las islas, aparece casi de la nada (ya tenía un primer álbum bastante bueno) una chica guerrera con una voz prodigiosa llamada Amy Winehouse con un tremendísimo Back To Black (Republic Records, 2006). Desde el otro lado del atlántico, Neko Case (de The New Pornographers) demuestra una vez más que es una auténtica todoterreno y saca el disco en solitario Fox Confessor Brings The Flood (Epitaph, 2006). Mientras tanto, una denostada estrella del mainstream, Christina Aguilera, sorprende a todos con un discazo llamado Back To Basics (RCA, 2006), que es un tratado de buenas maneras de soul moderno. Todos los más pintados besamos el suelo donde pisa la señorita Aguilera, pero en lo que de verdad soñamos es en ir a un concierto de Joanna Newsom, que se convierte en la gran musa indie con el mejor disco folkie de la década, el insuperable Ys (Drag City, 2006), cinco canciones como cinco cuentos de hadas que crecen y no paran de crecer a medida que se escuchan. Droga del alma, pasión de los oídos. Yo durante este año y el siguiente puedo escuchar ese disco más de 500 veces (juro que no es una exageración).
Joanna Newsom: la niña de mis oídos
Mientras todos los nuevos tontos nos rasgamos las camisetas de los Strokes por su debacle artística, el señor Jim White demuestra que está en plena forma y firma junto con Brendan Benson el primer disco de The Raconteurs, guitarras y ecos de otros tiempos en el monumental Broken Boy Soldiers (XL, 2006). The Decemberists, unos tipos de Portland con mucha música y muy buen gusto, desafían a Arcade Fire con The Crane Wife (Capitol, 2006), en el Olimpo del pop de cámara. Dentro de las músicas más outsiders, The Mars Volta nos atrapa con Amputechture (Universal, 2006), una auténtica animalada. En la nueva electrónica, Junior Boys demuestran que tienen el mundo por montera con So This Is Goodbye (Domino, 2006) y todos nos quedamos boquiabiertos con un londinense llamado Burial, al que le otorgamos el título de embajador de Dubstep, lo mas cool de lo mas cool. Su disco homónimo Burial (Hyperdub, 2006) marca un hito en la música moderna y se convierte en la referencia del movimiento. En el sentido más bailongo de la palabra, unos brasileños llamados Cansei de Ser Sexy rompen pistas con su disco CSS (Sub Pop, 2006) y en el mundo libre, resulta que se empiezan a oír muchos y buenos sonidos africanos. Pero si alguien consiguió borrar cualquier música de nuestros oídos, esos fueron dos negros americanos con más cara que espalda y más ritmo que un autocar de gaditanos. Cee-Lo y Danger Mouse se unen en Gnarls Barkley y acaban con todo rastro de vida con St. Elsewhere (Downtown, 2006), una de las joyas de la década. Su himno Crazy es, sin duda, la canción del año.
En el apartado estatal, nacional, español o como ustedes se sientan más cómodos, destacamos el año de Antonio Luque, o mejor dicho, Sr. Chinarro. Madurez y canciones superlativas en El Mundo Según (Mushroom Pillow, 2006), el manual de referencia de todo cantautor. Doce temas de pop de autor de los de quitarse el sombrero, demostrando que el trono de la creación de canciones es suyo.
Chinarro, el creador de canciones
Los expertos
El flamenco está de enhorabuena con la vuelta de Estrella Morente, que firma Mujeres (Virgin, 2006) y su padre Enrique, con Sueña La Alhambra (EMI, 2006). Bunbury y Nacho Vegas se estrellan juntos en la frontera del mainstream y comienzan las guerras de los festivales, que crecen como churros. Teresa Iturrioz nos sorprende después de Le Mans con su proyecto Single y Pío Pío (Elefant, 2006) y un grupo hardcore barcelonés llamado Standstill firma un disco personal, pero muy accesible que se convierte sorprendentemente en obra de culto indie, elVivalaguerra(Buena Suerte, 2006). La autoedición funciona cada vez más y mejor. En rap, Violadores Del Verso con Vivir Para Contarlo (Boa, 2006) y ToteKing con Un Tipo Cualquiera (Boa, 2006), demuestran que la cultura urbana está en un grandísimo momento. El maxi Por La Noche (Universal, 2006) de La Mala para la infame película Yo Soy La Juani (Bigas Luna, 2006) se convierte en un hype a todos los niveles. La versión con Arianna Puello y Meko es, simplemente, de lo mejor que se ha hecho. La sequía de Los Planetas se supera con la chuchería del Grupo De Expertos Solynieve y su Alegato Meridional (El Ejército Rojo, 2006). Un discazo. Lo mejor estaría por llegar…
Llegamos al 2005, tananino tananino. Año con rima, año con truco, y todos hasta los mismísimos de ver en la pantalla al señor Ramonchu con capa dando las campanadas del nuevo año. El 2005 comenzó con los lodos del tsunami que asoló Asia, y luego siguió (por este orden) con el incendio del Windsor, con la muerte del Papa Juan Pablo II, te quiere todo el mundo, y con el matrimonio gay en España (ninguna relación entre los tres sucesos). Un asturiano que ni bebe sidra, ni le gusta el queso gana el campeonato de Formula 1. Como estoy superdramático con las fotografías de los resúmenes de la década, ésta no va a ser menos…
El pebetero de Madrid
En el apartado que nos concierne, la música popular, asistimos a un año de “poco pero bueno”. Perlas de calidad. En electrónica, dance o como quieran llamarle. LCD Soundsystem del niño malo James Murphy por fin sacan largo, elLCD Soundsystem (Capitol Records, 2005), que recoge los hits con los que habían maravillado desde 2002 (también nuevos temas) y que logra satisfacer todas las demandas de la progresía festivalera. Hasta la abuela se pone a bailar. Un alemán llamado Isolée saca un obra de arte del house minimal, We Are Monster (Playhouse, 2005) y desde Nueva York, The Books firman una auténtica construcción de modernidad llamada Lost And Safe (Tomlab, 2005). En el dance más gamberro nos llegan unos británicos supercachondos que se llaman The Go! Team que nos meten un petardo en vena con Thunder Lightning Strike! (Memphis Industries, 2005), Róisín Murphy demuestra que hay vida después de Moloko con un impresionante Ruby Blue (Echo, 2005) y una bella y exótica mujer llamada Maya Arulpragrasam, MIA nos sorprende con Arular (XL, 2005) y se convierte en la niña de moda.
Gorillaz: estilo animado
Desde Gran Bretaña aparece otro disco del proyecto animado Gorillaz, con Dan the Automator y Damon Albarn. Demon Days (Virgin, 2005) es, sin duda, el mejor disco que nunca hayan hecho unos dibujos animados y el señor Albarn demuestra una vez más que es un genio incombustible. También desde las islas, Franz Ferdinand sacan un segundo disco digno, pero que no da para mucho más, Doves dan en la tecla Manchester con Some Cities (Capitol Records, 2005) y destacamos dos operas primas: la de los poperos londinenses Bloc Party: Silent Alarm (Vice Records, 2005) y la de unos rockeros de Middlesex llamados Hard-Fi con Stars of CCTV (Atlantic, 2005) . Desde Canadá nos llega una joyita de unos gourmets del pop, Stars, con Set Yourself On Fire (Arts & Crafts, 2005), que es de mis discos más oídos de la temporada.
Si algo hay que destacar este año, es la vuelta al sonido estadounidense desde todas sus perspectivas. Desde el cabaret pop de alta gama Antony & The Johnsons nos deleita con I Am A Bird Now(Secretly Canadian, 2005) y gira europea que hace las delicias de todos. Desde el rock profundo y la “americana” My Morning Jacket revientan con su Z (ATO Records, 2005), Beck vuelve a ser lo que era con Güero (Interscope, 2005), The Killers desembarcan en Europa con su megahit Somebody Told Me y Sleater-Kinney nos meten un tiro con The Woods (Sub Pop, 2005). En Brooklyn las nuevas esperanzas se llaman Clap Your Hands Say Yeah, Animal Collective y unos tipos llamados The National que rompen los moldes con una obra de pop extremo llamada Alligator (Beggars Banquet, 2005). Pero si de algo se habla en todas partes es de dos nuevos genios de la escena americana, compositores de himnos pop eternos y anacrónicos, Conor Oberst y Sufjan Stevens. El primero, como Bright Eyes, firma dos discos diferentes que salen al mercado simultáneamente, el pop casi folk I’m Wide Awake, It’s Morning (Saddle Creek, 2005) y el más experimental Digital Ash Digital Urn (Saddle Creek, 2005), ambos maltratados e infravalorados por la crítica y que, día a día, se están convirtiendo en obras de culto (tiempo al tiempo). Por otro lado, y en este caso, no hay duda ni de crítica, ni de público, asistimos a la creación de una de esas obras que han pasado ya a la historia de la música con letras de oro: Illinois (o Illinoise) (Asthmatic Kitty, 2005) de Sufjan Stevens. Este soberbio tratado de pop sin edad (el segundo de un proyecto medio en broma medio en serio de hacer un disco por cada estado de Estados Unidos), es una joya de un jovencito que se pone al piano y a la investigación musical y melódica de la tradición americana. El resultado es uno de los mejores discos de la historia de la música popular, con himnos como Come On! Feel The Illinoise!, John Wayne Gacy, Jr. o Chicago. Un genio en estado de gracia que firma 22 cortes majestuosos entre la banda de feria y el pop de piano. Su voz, sus arreglos y sus melodías son tan cercanos a la perfección que nadie puede ponerle un pero. Sin duda el disco del año y uno de los mejores de la década.
Sufjan Stevens: el prodigio de América
Love Of Lesbian, escapando del inglés
En España nos hacemos mayores, en lo bueno y en lo malo. El panorama pop parece que despega hacia propuestas maduras, pero la fertilidad de otros años parece que se diluye en una escena que no sabe si va al festival masivo o a la sala pequeña. Hay para todos, o eso parece. En el panorama más popero, destacamos a Feria con su homónimo Feria(Austrohungaro, 2005), un pop explícito de letras redondas y con la sutil mano de Astrud en toda la producción. Love Of Lesbian se doctoran en castellano y firman Love of Lesbian – Maniobras de escapismo (Naïve, 2005) que triplica en calidad a cualquier cosa que hubieran hecho antes. Los que alcanzan el olimpo definitivamente son los granadinos Lori Meyers con dos obras de arte que llegan a todo el mundo, el EP La Caza y el LP Hostal Pimodan(Houston Party, 2005) son dos deliciosas colecciones de pop, que se convierten en discos de culto y que les otorgan la categoría de ídolos indies nacionales. Merecido lo tienen, no hay duda.
Granada que hermosa eres
En el apartado cantautores, Refree se sale conLa Matrona (Acuarela, 2005), Sr. Chinarro, con la producción de J de Los Planetas, despacha maestría con El Fuego Amigo (Mushroom Pillow, 2005) y Nacho Vegas firma la canción más grande del año, El hombre que casi conoció a Michi Panero. En el apartado “cantamos en inglés”, destaco dos obras casi desconocidas, los bailongos The Pinker Tones con The Million Color Revolution (Nacional Records, 2005) y los extraños cordobeses Limousine con The Phenomenon Caravan Troupe (Mushroom Pillow, 2005).
2004. Llegamos casi a la mitad de la década con un año horrible. El 11 de marzo nos despertamos con la masacre de Atocha y no nos lo terminamos de creer. Todos, de cerca o de lejos, conocemos a alguien que desapareció en esos trenes. Al final, cambio de gobierno, muchas tensiones políticas e insultos de acá para allá. El ambiente fuera de España sigue igual. Algunos economistas y gente de bien anuncian que se ven nubarrones y que va a venir una buena crisis. La gente se ríe mucho de ellos, mientras compra pisos compulsivamente y vive por encima de sus posibilidades.
Annus horribilis
En el apartado musical 2004 es un año bueno, que remonta el vuelo, y que nos llena de esperanza. Entre los pesos pesados, Tom Waits se hace (más) mito con Real Gone (Anti, 2004), Prince finalmente lanza Musicology (NPG / Columbia, 2004) para regocijo de sus fans y The Magnetic Fields, grupo de culto indie, nos deleita con el tremendo e infravalorado i (Nonesuch, 2004). Wilco se doctoran con A Ghost Is Born (Nonesuch, 2004) y Nick Cave y sus Bad Seeds hacen lo propio con Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus (Virgin, 2004). Pero por encima de todos, Brian Wilson (el de los Beach Boys, uno de mis héroes de la niñez, no es broma), saca un discazo llamado Smile (Nonesuch, 2004) para reivindicar lo que le arrebataron en 1967. El gran desterrado del pop (comparable a Lennon) nos regala un concierto en el festival de Benicassim digno de contar a los nietos, probablemente lo mejor que ha pasado en el FIB en toda su historia. El post-punk y el electroclash ya son una realidad (oh yeah!) y desde Glasgow unos chicos con pinta de mods y fashion victims a rabiar llamados Franz Ferdinand sacan disco también llamado Franz Ferdinand (Sony, 2004) que hace las delicias de la masa. Lejos de descubrir la polvora, componen canciones que gustan a todos: a los modernos, a los poppies, a los bailongos y hasta al amigo bacala. Take Me Out se convierte en himno.
Franz Ferdinand, la nueva cara del pop post-punk
Scissor Sisters: el cabaret dance de Nueva York
Desde Nueva York, Interpol lanza un dignísimo segundo álbum llamado Antics(Matador, 2004) y unos tipos soberbios y sobrados de rock, The Walkmen, firman el magistral Bows & Arrows (Record Collection Music, 2004). El folk finalmente rompe los barrotes de su prisión para hippies desfasados y empieza a oírse hasta en el dentista. Devendra Banhart, un tipo con barbacas, saca tres discos enormes: Rejoicing The Hands (Young God, 2004), Niño Rojo (Young God, 2004) y uno con Vetiver, llamado también Vetiver (DiCristina, 2004), que le convierten por derecho propio en el niño del mes. Le sigue el segundo disco de Iron & Wine, On Our Endless Numbered Days (Sub Pop, 2004) y una elfa de los bosques de nombre Joanna Newsom que nos sorprende con su arpa en The Milk-Eye Mender (Drag City, 2004). Dos chicas muy raras y con mucho mundo llamadas CocoRosie sacan un sorprendente La Maison de Mon Rêve (Touch & Go, 2004), que los críticos denominan acid folk. Para colmo de bienes, Jim White le produce un disco llamado Van Lear Rose (Interscope, 2004) a Loretta Lynn, antigua dama del country folk, que es una auténtica burrada. La escena folkie, queridos amigos, acaba de petarlo. Todos los modernos nos dejamos barba, pero no de esa de tres días tipo Santi Millán, no, barba tipo Fernán Gomez en El Abuelo. De repente un país llamado Canadá explota y empiezan a salir grupazos. Nos llega Modest Mouse con Good News For People Who Love Bad News (Epic, 2004), nos llegan unos inclasificables The Hidden Cameras, otros que tienen pinta de locos, que se llaman explícitamente Of Montreal que nos deleitan con Satanic Panic In The Attic (Polyvinyl, 2004) y nos llega el rock de Social Broken Scene. Pero si algo rompe desde Canadá es el advenimiento de un disco (importado) que se convierte en una obra de arte del pop de cámara y que todavía causa escalofríos al escucharlo. El grupo se llama Arcade Fire y el disco Funeral (Merge, 2004). En concierto resultan ser una auténtica gozada. En otras músicas, desde California unos pseudoexperimentales Xiu Xiu lanzan un LP grandioso, Fabulous Muscles (5 Rue Christine, 2004). En el eterno apartado de “los indies no saben qué bailar” las cosas empiezan a cambiar. Los reyes del mambo se llaman !!!, que se pronuncia check check check y que ponen patas arriba Nueva York y lo que se tercie con Louden Up Now (Touch & Go, 2004). Junior Boys se convierten en la gran promesa de la indietrónica con Last Exit (Domino, 2004). Por si tenían ustedes algunas dudas, unos animales del cabaret del dance llamados Scissor Sisters se atreven con lo que les echen y firman un divertidísimo disco homónimo Scissor Sisters (Universal, 2004). En rap, Beastie Boys vuelven por sus fueros con el pedazo de homenaje a Nueva York To The 5 Boroughs (EMI, 2004), mientras Kanye West, en Estados Unidos y The Streets, en Gran Bretaña son los que parten la pana.
Fangoria: el pop eterno
En España, muy poquita cosa. Año malo. Mucho ruido y pocas nueces. De los que vuelven, Los Planetas con obra maestra, en este caso Los Planetas Contra La Ley De La Gravedad (RCA Sony, 2004) y Maga con su segundo largo Maga (El disco negro) (Limbo Starr, 2004). Entre los raperos patrios, destacar la salida a escena de un prometedor sevillano, llamado ToteKing con Musica Para Enfermos (Yo Gano, 2004) y R de Rumba (el gran DJ y productor de Violadores del Verso) graba el grandísimo homónimo R de Rumba (Rap Solo, 2004). Astrud nos deleitan con dos maravillas, el EP Todo Nos Parece Una Mierda (Sinnamon, 2004) y el posterior largo Performance (Sinnamon, 2004).
Tachenko: indie elevado
Antònia Font completan otro giro a la tuerca con el multimedia Taxi (Blau-Discmedi, 2004), mi disco favorito de los mallorquines, y de las cenizas de El Niño Gusano aparece un grupo llamado Tachenko, que con su opera prima Nieves y Rescates (Grabaciones en el mar, 2004) dan un golpe en la mesa del indie nacional, en la misma en la que Lori Meyers, unos chicos de Granada se hacen un hueco con Viaje de Estudios (Houston Party, 2004). Fangoria hace un ejercicio de categoría y lanza al mercado Arquitectura Efímera (DRO, 2004), producido por Carlos Jean. El resultado, un tratado de pop dance impresionante en plena vuelta a los 80 que nos deja a todos temblando en la pista de baile con un Nacho Canut en estado de gracia. El coruñés Deluxe, o mejor dicho, Xoel López, destaca con un tema llamado Que No, que sin comerlo ni beberlo, se convierte en la canción festivalera del año.