Guía para hacer el Manhattan perfecto · Nadaimporta & Coctelería Sergi Arola

Lunes, 22 Diciembre 2008


Ah. Un Manhattan.
Es difícil no rendirse a un Manhattan.
Por tantas cosas…
Porque en estos días de Gin Tonics y suplementos dominicales, estos días de “yo, más“, de Duffy y de subirte al carro de las cosas que (dicen) molan.
Estos días de musts. De blogs de moda, de Wayfarer y packs con regalos navideños.
En estos días de vidas que no son las nuestras, un Manhattan nos reconcilia con ese espacio que olvidamos al pasar la primera página. Ese rincón del libro con la esquina doblada y las fotos sin marco.
Tu vida.

Un poco de historia.
Sí. También en la historia del Manhattan anda enfangado Winston Churchill.
Y . Era el puto amo.
En concreto Lady Randolph Churchill (la señora madre del primer ministro británico) organizó una fiesta en el bar “Manhattan” de New York para celebrar la candidatura a la presidencia de un fulano llamado Samuel J. Tilden.
Perdió.
Pero el mejunje que sirvieron en la bacanal, una extraña mezcla de whisky, vermut y angostura se quedó grabado en el paladar de los invitados.
Y de la historia, claro.

Masculinidad, Dean Martin y prejuicios.
El Manhattan es uno de los seis combinados imprescindibles de David A. Embbury. Gurú de la coctelería y escritor del clásico “The Fine Art of Mixing Drinks“.
Tiene gracia. En el libro lo reseña como “The drinking man’s cocktail“.
Si el Cosmopolitan es el cóctel de las chicas Cosmo venidas a más, el Manhattan es la bebida del hombre urbano. La bebida de Eddie Felson. De Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis, Jr., Peter Lawford y Joey Bishop. Joder, el puto Rat Pack.
Drinking man’s cocktail ¿Por qué?
Porque es corto, directo y sencillo. Got it.

1. Ingredientes y preparación. Empieza el juego
.
· 2/5 partes de Rye whisky (whisky canadiense si se desea un Manhattan más seco) o de Bourbon (si se prefiere más dulce).
· 3/5 partes de vermut dulce. Martini Rosso, en pocas palabras.
· 2 golpes de angostura.
· 1 cereza al marrasquino.

Servimos todos los ingredientes en un vaso mezclador hasta las trancas de hielo. El orden, como en tantas otras cosas, en fundamental: primero la angostura, después el whisky y finalmente el vermut.
Un apunte, si rociamos la mezcla de angostura (como hacen en tantas coctelerías de postín) el excesivo amargor arruinará el combinado. Recuerden, sólo dos golpes.
Removemos con garbo durante diez segundos y se sirve la copa, con un colador, en una copa Martini bien fría.
Demonios, congelada como una meretriz de Hitchcock.
El toque final, la cereza.

2. Cristalería. Se sirve en copa cóctel (o copa Martini).
Un cono de cristal, base del mismo tamaño que el borde y cuello fino. Finísímo. Tan fino como para imaginar los dedos de Veronica Lake acariciando la copa. Haciendo girar el mundo.
No sé por qué extraña razón, en las últimas barras que he pisado han puesto sobre la mesa copas de cóctel con aberrantes curiosas mutaciones. Copas bajas, copas con formas extrañas y líneas singulares. Diseño, lo llaman.
¿Qué mierdas pasa? Un copa de cóctel es una puta copa de cóctel.
Dejemos los experimentos para otro momento. Dejemos a Barceló, a Lars Von Trier y a John Cage para otro momento.
¿Por qué cambiar algo que ya es perfecto?

3. El truco final.
Se bebe sin prisa. Como se folla o se escribe.
Se bebe lento, escuchando cada sorbo y saboreando el sonido del cristal. De la vida escapando en tus dedos.
Y el último trago se debe hacer con la cereza. Masticándola junto con las últimas gotas del cóctel.
Un golpe al corazón.

4. Hay otros Manhattan.
Cuando hablamos de un Manhattan, así, a pelo, estamos hablando un “sweet” Manhattan.
Pero demonios, no es el único:
· Dry Manhattan: Se sustituye el Martini Rosso por vermut blanco seco.
· Perfect Manhattan: Ni tuya ni mía. Mitad de vermut blanco seco y mitad de vermut dulce.
· Rob Roy: Lo han adivinado. Se sustituye el whisky canadiense por escocés.
Otro día hablaremos largo y tendido sobre “Uisge beatha“. El agua de la vida. La bebida de la bienvenida y de la despedida.

5. Nuestro Manhattan: “Honey Manhattan.
Ingredientes: Bourbon, Martini Rosso, Bitter naranja y touch de Drambuie.
Un combinado más sedoso. Más largo. Más dulce. Más femenino.
Un cóctel que podríamos etiquetar “para ellas“, al menos si no fuese un problema, y qué triste problema, decir que “para ellas” es sinónimo de seda, sensualidad y dulzura.
Quizás no tan Billie Holiday, quizás menos metálico y más Norah Jones.

¿Qué sentido tiene?
Sentido, dicen. Cuando a Scott Fitzgerald (háganse cargo) le preguntaban por qué bebía, el autor de “El gran Gatsby” dudaba. El genio de la Generación Perdida, aquella de “todos los dioses muertos, las guerras combatidas y la fe en el hombre destruida” respondía:
· “Porque cuando bebo ocurren cosas“.
Así sea.

APUNTES
Este artículo está pensado a escote con Diego Cabrera, barman de la coctelería Sergi Arola y autor del libro “Cócteles sin coctelera” que, evidentemente, recomiendo encarecidamente.
Diego es un amante desmedido del Manhattan, del jazz argentino y el buen cine.
Ese en el que “ocurren cosas”.

Los cócteles, las fotografías, las noches con humo y el “Honey Manhattan” se gestaron en Sergi Arola (Zurbano 31, Madrid).

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14 comentarios para “Guía para hacer el Manhattan perfecto · Nadaimporta & Coctelería Sergi Arola”

  1. Nada importa dice:

    * En Fogon´s Corner tienen un excelente artículo sobre el Manhattan.

  2. Fran Domínguez dice:

    Donde dice “Las Von Trier” debería decir “Lars von Trier”.

  3. Colacho Gómez Dávila dice:

    Una bebida que define a quien la toma, y para bien. Sin polladas.

    Pero hay un craso error Nadaimporta, las cantidades y las proporciones están mal, posiblemente un gazapo.

    - en primer lugar 6cl. de whiskey y 9 cl. de vermouth suman 15cl. de alcohol, eso es una burrada digna de chiringuito de playa y no te lo van a servir en ningún lado. Más vale pedir dos copas que una ensaladera llena de whiskey.
    - la proporción está mal. Cada maestrillo tiene su librillo y le gusta más o menos dulce, ¿pero más vermouth que whiskey? Jamás he visto cosa igual. Lo normal son 2/3 de whiskey y 1/3 de vermouth más o menos, pero nunca he visto tanto vermouth y menos en un manhattan del Arola.
    - creo que hay que remover bastante más de 10 segundos para diluir y enfriar bien.

    Lo de rociar con Angostura en efecto es una gilipollez.

    Mi Manhattan favorito es con Woodford Reserve 8y. (mi bourbon favorito), Carpano Antica Formula (el mejor vermouth), orange bitters de la casa The Bitter Truth y una piel de naranja flambeada.

    Lástima que en España nadie tenga rye (americano o canadiense, me da igual) y que en general el rye sea tan caro.

    Salud!

  4. Colacho Gómez Dávila dice:

    Por cierto, mucho más que el Rob Roy me gusta el Blood & Sand, uno de los cócteles más fascinantes, especialmente si es con Laphroaig:

    3cl. Laphroaig 10y. (con Ardberg también sale bueno).
    3cl. Gignolet de Dijon o cualquier crème de mûre de calidad
    3cl. vermouth
    (piel de naranja flambeada).

    Muy complejo en boca.

  5. Nada importa dice:

    Interesante, el Blood & Sand se creó con motivo del estreno de la peli con Rodolfo Valentino sobre la novela de Blasco Ibáñez.

    En cuanto a las medidas, es cierto, cada maestrillo tiene su librillo. Y habrá tantas variedades como listillos o resentidas. Pero son esas, y no otras, las que manejan en Arola.
    Y qué demonios, lo mejor es mover el culo hasta allí y comprobarlo.
    Diego os lo aclarará encantado.

  6. Promesas, Manhattan y el techo de la ONU « Lu MacSolo!!  dice:

    [...] hacer!? Ahora trámite… Juro que no se acabará el año sin volver a seguir recomendaciones: Manhattan. y [...]

  7. Nada importa dice:

    Las medidas estaban pensadas para las copas (grandes) que utilizan en Arola.
    Así que mejor lo dejamos en partes.
    Y sí, más vermut que whisky.

  8. Paseadora nº1 dice:

    La primera y última vez que degusté un Manhattan contaba con 16 años. Me encontraba en uno de los pocos bares florentinos que se encontraban abiertos un lunes noche. Y sí, me confundí. Lo que yo quería beber era un San Francisco. De eso me dí cuenta en el primer trago, claro, -ya decía yo que en Green los hacían rosas-. Y casi me atraganto. Aun tengo grabado su sabor amargo…

    Quizá, un día de estos, me vuelva animar con el Manhattan. Pero esta vez pediré un Honey, de eso estoy completamente segura. A mi no me importa ser dulce.

  9. Colacho Gómez Dávila dice:

    Curiosa, extraña y nunca vista proporción, pues, y en mi opinión letal para el cóctel.

  10. El conde de Arribaxx y Soledad dice:

    Signor Capitano!

  11. Ernest dice:

    a mi me encanta la cockteleria pero desde hace tiempo que no puedo probar ni una gota de alcohol, me hicieron un transplante de higado y si tomo mogollon de combinaciones de batidos de muchos sabores frutas y demas
    gracia a que hace poco encontre recetas de los mismos en este sitio http://www.sportlife.es
    por cierto feliz navidad y prospero año nuevo a todos

  12. jsp dice:

    ah, sí, es adorable, pero lo prefiro con lagavulin 16yrs. :x

  13. Alex dice:

    Mmmm… mi cóctel favorito. Yo le añado una peladura de naranja y lo prefiero on the rocks, en vez de “up”, por manías de bebedor de whisky. Pero me alegro de saber que lo preparamos igual (en mi caso 2 oz. de whiskey y 3/4 oz. de rosso). En cuanto a removerlo, creo que es DeGroff que dice son 25 vueltas con la cucharilla, no se cuánto será en segundos, dependiend del barman.
    Buen reportaje.

  14. Nadaimporta » Blog Archive » Horoscopulario vinícola: Virgo dice:

    [...] tardes frente a la Wii y el Fotogramas. Imagina que ella te mira y tú sonries y pides otro Manhattan, con esa media sonrisa que sólo tienen los triunfadores y los [...]

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